Para ECOS DEL SUR.
Durante mucho tiempo se ha escuchado decir del avance de la criminalidad no solo aquí en esta ciudad, sino en todo el territorio. Y es que los niveles de degradación de la sociedad es parte de lo que estamos heredando del estado de pobreza no solo en lo económico, sino mental que nos han sumido los gobiernos que la misma sociedad ha elegido para que los represente.
Es ese nivel de degradación que permite que la sociedad se vea envuelta en casos tan dramático como lo narrado por la maestra Práxedes Magalis Olivero y refrendado por Juan Pérez Heredia sobre el joven Yulenz Thomas, cuya vida fue arrebatada en plena flor de su juventud, siendo cortada su existencia cuando ya avanzaba en su proceso formativo, formación académica que podía constituirse en una esperanza de cambio de vida para sus padres y un mejor avance para la sociedad.
La preocupación de la maestra, mas que su condición de educadora la veo como madre que conoce lo que es llevar una criatura por nueve largos meses en su vientre y luego disponer de su apreciado tiempo para darle la asistencia necesaria durante su tierna etapa de niñez hasta formarlo como joven adolescente.
Esta sociedad no puede permitir que caso como los de Yulenz Thomas a quien por circunstancial de la vida no tuve la dicha de conocer quede impune porque si así sucediera estaríamos legalizando este tipo de acciones.
En lo que las autoridades hacen su trabajo nosotros nos mantendremos en la acera a espera de que los autores de este hecho reprochable sean apresados y sancionado drásticamente, rogaremos a Dios por que hechos similares dejen de producirse, mientras tanto estaremos esperando justicia con una lágrima por Julenz.
Fuente original: OPINION: Una lagrima por Yulenz.

